Ustedes haciéndome famoso

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domingo, 26 de mayo de 2013

El viejo verde de la familia.


En un hogar donde tus hermanas a tu edad ya tenían al menos un hijo, tu abuela presumía dos de los cinco que tuvo –Los abuelos eran unos loquillos en esas épocas- y tu mamá parecía satisfecha con dos, lo que te hace pensar que después de 10 años sin hijos y con una edad ya avanzada, fuiste un mal cálculo o un golazo de pre-carnaval. –Sin duda alguna, fue así-
Si a esa introducción le agregamos que en mi casa el único hombre soy yo, que me ha tocado vivir a la fuerza ciertos dramas de las parejas, que muchos de mis amigos del colegio ya tienen hijos y que cada minuto que pasa no siento que me esté volviendo más joven, no es tan descabellado pensar que a tus casi 24 años, estas a un paso de volverte en el viejo verde de la familia.

“Pero yo pensé que lo de viejo verde era por tus gustos hacia las mujeres de menos edad” esa frase fue la primera expresión que mi segunda hermana pronunció al leer esos dos cortos párrafos anteriores, y bueno, no la culpo, algunos amigos también plantearon la misma suposición antes de entonar algunas risas. Supongo que por ese lado también podría validarse este escrito, pero yo no lo veo así, Dios sabe como hace sus cosas y estoy feliz por lo que está haciendo ahora mismo.(si quieren recordar mis razones por las cuales me gustan menores, lean uno de mis escritos, por ahí anda). 

Dicen que los 20´s es la década para disfrutar al máximo todo lo que te ocurra y los 30´s la de sentar cabeza y comenzar a construir una vida. En teoría eso suena muy bonito, pero seamos honestos, ¿cuántos de ustedes creen que estarán igual de bien parecidos después de los 32 años? o si conocieron a una mujer encantadora a los 25 años ¿Que harán? ¿Dirás que no solo porque tú regla de la estabilidad dice que es a partir de los 30 que conseguirás el amor? ¿Te crees Ted Mosby? Si la oportunidad llega, aprovéchala. Pero como el tema de hoy es hacerlos sentir mal, no me pondré romántico, el problema es cuando esa “oportunidad” no aparece, en tu vista no hay nadie que te haga pensar que valga la pena, que hasta lavarías los pisos de la casa por ella –para nosotros eso es mucho esfuerzo señoritas- y es donde comienzas a sentirte el “viejo verde” de la familia. Para esas personas, unos tips (Ojo, esto aplica para mujeres y hombres):  

No miren colegiales: Ya esa etapa se vivió y se disfrutó, no querrás volverla a sentir involucrándote con personal menor de 17 años, ni porque tu desgastado y vulgar cuerpo te pida a gritos colágeno.

No llamen “pollos” o “pollas” a los de menos edad: es uno de los principales factores que indican que estas a punto de volverte un viejo o vieja verde, ¿A quién le agrada que le digan así? Las canas no se ven mal si van acompañadas de una buena educación y buen gusto, ¡por favor!

No ofrezca tanto su apartamento por muy solo que se encuentre: seguramente su entorno piensa que es un profesional exitoso al tener más de 30 años y vivir solo en un apartamento de lujo, no dañe esa imagen ofreciendo su casa para cualquier plan que salga, es una forma más de demostrar su desespero.  

No frecuente grupos de amigos donde seas siempre el mayor: Si el grupo de amigos que frecuentas todos son menores que tu, y además, la mayoría está emparejada, creo que es hora de cambiar, porque no hay la menor duda de que te ven como el viejo verde y el que paga siempre la cuenta en los bares que frecuenten. Encuentra amigos de tu edad, seguramente hay varios en la misma situación que tu.

Yo pienso que con esos “tips” tu imagen de viejo verde ante el mundo se puede reducir, no puedo afirmarlo porque no tengo esa edad, pero muchos que tal vez lean esto y cumplan el requisito, podrían decirme que tan alejado de la realidad estoy. También pienso que lo importante no es desesperarse, aunque sea un ejemplo de la ficción tenemos que aprender mucho de Ted Mosby, si, el desgraciado que nos hizo esperar 8 años largos para conocer su esposa, aunque tuvo sus picos de desespero, también tuvo etapas de sensatez y de mucha diversión, es la mezcla necesaria para llevar una buena vida.

Y lo que dije sobre la belleza es cierto, o ¿crees que a los 32 vas a estar igual de bien parecido?... 

martes, 24 de abril de 2012

Cuentos de los hermanos Rolongo: Parte I



“Esteban” es un personaje producto de la imaginación del autor. Cualquier parecido con la realidad créanme que es pura coincidencia.  @Futbolsocial no se hace responsable por la sensación causada en el lector después de leer esto –tienen vía libre para culparme sólo a mí-. Sobra decirles que estoy relatando en tercera persona.


Un día antes del “Clásico”

¡Mañana es el mejor  partido del año!! Que digo del año, ¡del siglo! Gracias Dios por crear tan maravilloso deporte,  por hacerme hincha de tan grandioso equipo (nótese el sentido de pertenencia) nadie me quita del televisor mañana a la 1 Pm, ¡nadie! Eres grande Mou, pero no más grande que el equipo que diriges, sé que conseguirás al menos dos títulos este año, ¡sos grande! –Por lo menos ya posee más de dos nacionalidades en este lapsus de tiempo, español y argentino-. Esos “Culés” no van a ver el balón mañana en su “campo nuevo” y den por perdida la liga, la champions, ¡todo! Este año es del Madrid.

¡HALA MADRID! -no recuerda exactamente que significa pero igual lo grita-, volveré de color merengue el TimeLine de mis seguidores en Twitter (creen que ese partido es el centro del mundo, y al ver que sus periodistas favoritos están expectantes también, se sienten grandiosos). Mira mamá, Marito Kempes le dio RT a mi Tweet. Sí madre, el jugador de Argentina, tú eres vieja lo debes recordar, ¿cierto? -ni a su madre respeta-  ¡Hoy es el mejor día de mi vida!, ah no, mentiras. ¡Mañana es el mejor día de mi vida!
Esa noche, Esteban  durmió muy contento, soñó que había hablado con “Mou” antes del partido y él había sido el primero en escuchar el once inicial (algo sin precedentes para estos hinchas, sentirse el  número 1)

El día del “clásico”

Suena el teléfono* ¿buenos días?  –hola Esteban, ¿como estas? Bueno espero que muy bien, seré concisa, tienes una hora para presentarte en la oficina, tenemos inventario y es obligatorio que estés- ¡¡NOOOOO!! No me haga esto jefa, llevo un año entero esperando este partido, ¡necesito verlo!- cuelgan el teléfono sin dar alguna explicación- *

¿Qué hago? Necesito ver ese partido, me desocuparé rápido y me inventaré cualquier excusa para salir temprano, acá pocos conocen mi gran devoción por mi equipo –pobre iluso, todo el mundo sabía su problema de fanatismo- así que actuaré normal, leeré twitter para informarme de lo que pasa –grave error, ya que por este medio dicen las horas que restan como lo hacen cuando el año va a terminar, su impaciencia y desespero aumentará-.

Ya no aguanto esta cuenta regresiva, guardaré el celular y me enfocaré en terminar rápido esto, no puedo perderme ese partido, ¡es tu fin Barcelona! –Si desea imagine una leve risa malévola y demente, puede funcionar para imaginar la situación- hoy Cristiano hará dos goles y Pepe no dejará en paz al “enano” ese, ¡eres grande! ¡Somos grandes! ¡HALA MADRID!... pero, yo estoy acá encerrado en este inventario y no veo la hora de terminar, no sé que hacer tío, ¡joder! –Identidad totalmente perdida, momento cumbre donde su nacionalidad española  sale a flote-

Ya sólo falta media hora para que comience, lo pondré acá en la oficina, tiene que servir. Hablaré con todos estos “culés” y los convenceré de ver el partido. ¡Al diablo el inventario! Bueno, no quiero problemas con mi jefa, mejor  termino el último conteo y me dedico  solamente a ver el partido. ¡Qué inteligente soy, lo lograré!

Esteban no contaba con que el internet de su empresa tenía demasiadas restricciones, ¡claro! ¿Qué persona con la razón totalmente perdida puede pensar dos segundos y darse cuenta que está en una empresa?

Al final Esteban  no pudo ver el partido, además perdió el trabajo, ya que su desespero lo llevo a gritarle a todo el personal “los culés iban a quedar en vergüenza hoy” –y fue así, para fortuna de él- “esto no sirve de nada, el Clásico es mucho más importante” lo que tuvo como consecuencia su despido y una pregunta al aire ¿valió la pena? –Sí, claro que sí, los culés perdieron no pudieron con nosotros, ¡HALA MADRID!, diría Esteban o alguno de ustedes iguales a él-

El fanatismo es más grave de lo que parece. Ustedes pensarán: “pero esto no le hace daño a nadie” “un problema real son los desadaptados que matan y destruyen por un equipo” “en Colombia no hay nada bueno, ¿voy a volverme hincha del Itagüí?” y tal vez tengan razón, pero entonces ustedes viven el fútbol de una forma diferente, no hay nada más placentero que gritar: “oye arbitro hijode”… en un estadio lleno, o ver como entra un golazo de tiro libre en semifinales y abrazarse con el que está al lado –intenten ubicarse siempre cerca de una mujer, no querrán que los miren raro – Formas diferentes de ver las cosas, para gustos los colores como dicen los mas sabios maestros urbanos del sur.

Disfrutar lo que se puede ver en vivo y en directo, eso si es pasión. Sentir admiración por alguno que otro equipo, pero sin llegar al punto de parecer un lunático. Y lo más importante en estos momentos, analizar a los  “Estebanes” que se desviven por equipos que tal vez nunca verán y así entregar cada semana los resultados de dicho análisis escribiendo algo nuevo. 



Esperen la versión “barcelonistica farandulera” de este clásico (para mi y para muchos el Barca solo es una moda) relatando la historia de Marianita, la niña de 15 añitos hincha del Barcelona.